Lo peor de todo es que con ello, llevamos muchos años acostumbrando mal al cliente. Ópticas que ya no dan ese escaso servicio, sufren las consecuencias.
De forma que cuando una persona entra en una óptica, se cree con derecho a pedir y exigir de todo por unas simples gafas, que muchas veces incluso son de oferta.
Cuando las recogen tras:
- haber graduado al paciente (mejor o peor, no me meto),
- haber estado aconsejándole sobre qué gafas le quedan mejor,
- haber estado recomendándole unan u otran lenten según la necesidad del cliente,
- haber estado gestionando el pedido de las lentes,
- haber estado montando las gafas y ajustándolas,
No se cobra por cada servicio que se hace en una óptica, sólo por los productos que se venden. Cuando estudiamos la carrera no nos enseñan a vender, nos enseñan a ser Optometristas. Sin embargo, mucha gente se queja de que las gafas son caras.
Ahora que en muchas ópticas están empezando a cobrar las graduaciones, mucha gente se queja de ello, y se sorprenden porque “antes no se hacía”. Quizás el servicio y los conocimientos han mejorado. ¿No se paga lo que sea por ir al médico? Y lo peor ¿no se paga lo que sea por ir a un oftalmólogo que quizás, te gradúe de la misma manera rápida y poco efectiva que las ópticas de las que antes hablaba? Si por ese servicio pagas, ¿por qué no pagar por el de un óptico, o un optometrista cuyo trabajo es más cualificado y que va a dedicar tiempo de calidad a tu visión?
