Hace tiempo, en otra entrada escribí que
la AGUDEZA VISUAL no es la única habilidad visual, ni la más importante. Viendo el 100% de Agudeza visual de lejos o de cerca, podemos tener un sistema visual ineficaz que nos impida rendir en el trabajo o en el colegio, por tanto,
podemos tener una buena “vista” pero no una buena “visión”.
Con esta primera entrada voy a empezar una serie llamada "
EFICACIA VISUAL" donde os contaré todas las habilidades visuales que necesitamos en nuestro día a día para trabajar, para estudiar, para correr, para jugar, para hacer deporte,... para cualquier actividad que desempeñéis en vuestra vida (adulto o niño).
Una de esas habilidades visuales son los MOVIMIENTOS que hacen nuestros ojos.
Escribiré sobre esta habilidad en dos entradas consecutivas.

El
MOVIMIENTO OCULAR es una habilidad que tiene cada ojo, lo que quiero decir es que cada ojo puede tener una respuesta diferente ante los estímulos en movimiento, sobre todo en los ojos que no se han desarrollado de igual manera (por diferencia de graduación, por ojo vago, por una desviación ocular, por una patología, etc.).
TIPOS DE MOVIMIENTOS OCULARES
FIJACIÓN: Es la habilidad que tiene la
fóvea (13) de mantener en dicho punto de retina la imagen de un objeto de manera estable, mediante pequeños micromovimientos imperceptibles. De esta manera, permite ver dicha imagen clara. Cuanto más estable, más claro se ve el objeto.
SEGUIMIENTOS: Es la habilidad de seguir un objeto en movimiento con nuestros ojos. Lo perfecto es hacerlo con la fóvea para que la imagen se mantenga enfocada.
SACÁDICOS: Es una habilidad más compleja, que permite que nuestros ojos salten de un objeto a otro. Si dicho salto se realiza con la fóvea, será más preciso y se verá la imagen más clara. Pero en esta habilidad no sólo interviene la fóvea (o retina central) si no también la
retina periférica, ya que ésta es la que nos orienta de la cantidad de salto que tenemos que hacer para que nuestro ojo llegue al siguiente objeto de forma precisa, sin quedarnos cortos o sin pasarnos. Funciona como un "
sistema ON-OFF", es decir, cuando funciona la fóvea o retina central, no funciona la retina periférica y al revés. En
esta entrada sobre la lectura de
mi otro blog, lo explico mejor.
SU IMPLICACIÓN EN LA LECTURA
Hay muchas personas (adultos y niños) con problemas de lectura.
Un 95% de ellos presentan mala calidad de sus movimientos oculares.
Durante el acto de la lectura intervienen 3 movimientos oculares:
- Sacádicos: son los movimientos de izquierda a derecha, que van realizando los ojos, al ir posándose en las diferentes sílabas o palabras escritas.
- Fijaciones: son los pequeños movimientos que mantienen los ojos sobre las palabras para ser enfocadas y analizadas.
- Regresiones: son los movimientos sacádicos de derecha a izquierda que ocurren cuando el movimiento sacádico precedente de izquierda a derecha, se pasó de largo; si hay muchas regresiones en una lectura hace que sea lenta, vacilante y que se interprete mal el texto y no se entienda su contenido.
En lectores normalmente hábiles estas regresiones ocurren en un 10 a 20 % del tiempo de lectura, pero los lectores pobres tienden a realizar más fijaciones y regresiones que los lectores hábiles.
Las habilidades visuales implicadas en el proceso de aprender a leer son diferentes a aquellas que se requieren para leer párrafos largos con eficiencia y buena comprensión que se emplean en educación secundaria y universitaria.
DESARROLLO DE LOS MOVIMIENTOS OCULARES
Al mes de nacer, los ojos del bebé ya realizan movimientos oculares:
- A las 8 semanas es capaz de hacer fijaciones.
- A las 6 - 8 semanas es capaz de seguir objetos en movimiento, siendo cada vez el movimiento más amplio.
- Y entre las 4 y las 12 semanas es capaz de hacer sacádicos, pero al principio son involuntarios (al oír algo por ejemplo) e imprecisos, quedándose cortos en el salto por lo general.
Esta habilidad visual es de las más tardías en desarrollarse.
Hasta la etapa escolar (a los 7 u 8 años) no se poseen unos movimientos oculares maduros.
Sin embargo, diferentes estudios demuestran que el niño de 1 año de edad tiene buenos movimientos oculares, pero se consideran que no son suficientemente precisos o que no están completamente desarrollados a esa edad, debido a que las pruebas clínicas empleadas en su evaluación requieren unos complejos fenómenos atencionales y cognitivos que no se encuentran presentes hasta los 10 - 12 años de edad.
Por eso, debido a esa asociación que existe entre los movimientos oculares y las habilidades cognitivas implicadas en la lectura, ésta no se lleva a cabo hasta los 6 años de edad.
DESARROLLO DE LOS MOVIMIENTOS OCULARES Y LA ATENCIÓN
Al principio el bebé mira automáticamente los objetos llamativos que entran dentro de su campo visual sin discriminación. Después, va aprendiendo poco a poco a controlar sus movimientos oculares de forma que sus ojos sean dirigidos hacia los objetos que le interesan, ignorando aquellos que no, aún siendo brillantes, ruidosos o más móviles.
Cuando se producen una alteración en el desarrollo del control de estos movimientos oculares, el niño no puede superar los mecanismos reflejos primitivos, y su atención es captada por cualquier ruido, movimiento, u objeto que aparece en su campo visual. De esta manera, el niño manifiesta dificultades de atención y facilidad para distraerse, influido por un mal funcionamiento de su sistema oculomotor que puede interferir inadecuadamente sobre su aprendizaje.
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