domingo, 16 de abril de 2017
Testimonio - En una lesion de retina también ayuda la terapia visual
Todos los padres se dan cuenta cuando acaban el tratamiento el gran esfuerzo que les ha supuesto, pero cuando acaban, todos piensan lo mismo, ese esfuerzo ha merecido la pena.
Esto nos cuenta su madre:
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¿Cómo calificaría nuestro paso por “Consciencia Visual”? Sin ninguna duda muy positiva.
Cuando mi hijo contaba con tan solo 2 meses, yo ya sabía que algo no iba bien, que su mirada estaba vacía y aunque todo el mundo me decía que eran cosas mías, yo lo tenía muy claro. Así que desde que cumplió los 3 meses, estuvimos de médico en médico para ver qué le ocurría.
Diagnóstico: "Nervios ópticos inmaduros" (actualmente sé que es hipoplasia del nervio óptico).
Desde entonces, hemos llevado revisiones cada seis meses en oftalmología y aunque mi hijo mejoró, cuando contaba con 7 años nos decidimos a visitar, por fin, un lugar en el que recibiera terapia visual y ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado al respecto.
El día que le realizaron las pruebas, no salía de mi asombro ¡Cómo no me había dado cuenta de todo lo que no alcanzaba a hacer ni hijo en el área neurofuncional, de reflejos y obviamente visual! He de admitir que para mí fue como un jarro de agua fría el ver las letras que volteaba, que no era capaz de ponerse a la pata coja, que no agarraba bien las cosas… En fin, una serie de cosas que me desmoralizaron muchísimo. Confieso que lloré bastante al ver los resultados del informe y me costó asimilarlo, pero… Y siempre hay un pero, las profesionales de este centro (mil gracias a Laura por su eterna paciencia con mi hijo), han conseguido que mi hijo alcance una agudeza visual muy alta para el problema que tiene (con nistagmo incluido), y otros logros de los que estamos muy satisfechos.
No obstante, me gustaría dejar constancia de que es un proceso duro, en el que hay que trabajar mucho (y ahí tengo que reconocer que mi niño se ha esforzado), no sirve sólo el ir a las citas, recoger las actividades y llevarlas a casa dejándolas en un cajón.
En definitiva, agradecer al centro por su trabajo, a Laura por su infinita paciencia y su profesionalidad, su interés en todas las áreas de mi hijo (incluidas las que no afectaban sólo a la visión) y porque han conseguido que mi hijo obtenga los mejores resultados que podría conseguir en consonancia a su problema.
Esperamos seguir trabajando y mantener los logros conseguidos e incluso superarlos si es posible.
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Laura:
"Los padres del protragonista de esta historia ya llevaban mucho tiempo intentando que su hijo consiguiese mejorar su visión antes de llegar a nosotras. Son unas personas muy responsables y al empezar a trabajar se lo tomaron muy en serio. Querían que su hijo mejorase todo lo posible en cada ámbito. Todos han trabajado con total motivación. Y el niño, especialmente cariñoso, está dispuesto a conseguir todo lo que se propone. Todo el esfuerzo tan grande que han hecho cada día ha tenido su recompensa, consiguiendo mejorar la tan ansiada agudeza visual y otras miles de cosas con las que su hijo está mucho más feliz. ¡Bravo familia! ¡Lo habéis conseguido! ¡Ha sido un placer ayudaros en esta etapa! :D"
jueves, 8 de septiembre de 2016
Testimonio - Pensé que jamás le gustaría leer a mi hijo.
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Quisiera compartir con otras familias mi experiencia con las terapias sobre la visión por si alguno se siente identificado y pueden ayudarle.
Tengo un hijo que ahora tiene 12 años y ha terminado primero de la ESO con buenas notas. Como a la mayoría de los niños, le encantaba que le leyera cuentos desde bebé. Como a mí me gusta mucho leer, era una cosa que hacíamos a diario. Sin saber leer, era capaz de recordar los títulos de los cuentos y el orden en la que estaban en el libro con una sola vez que los leyera, así que pensé que cuando empezara a leer iba a ir corriendo a por los libros a leerlos el mismo.
Aprendió a leer normalmente en el último año de infantil, de hecho fue de los primeros que aprendió… pero no quería saber nada de leer el sólo. Al principio no le di importancia y le seguía leyendo yo y las cosas iban normalmente en el colegio con un buen rendimiento.
Las cosas se complicaron en tercero de primaria. Comenzó a tener tareas muy pautadas, copia de enunciados, textos… Eso fue un infierno. Era imposible avanzar en las tareas. Actividades de media hora se alargaban hasta 4 horas. Además tenía mala letra y presentación de los trabajos por mucho que se esforzara, cuestión que le costaba reproches de su ‘profesora’.
Él se ponía a hacer sus deberes con la mejor intención, pero al poco rato era imposible: se distraía, se cansaba… y acababa llorando diciendo que él no podía hacerlo. Esto sentándome yo con él, nada de trabajar solo. Yo no creía que estuviera demandando mi atención ni nada parecido, ya que esos ratos no lo pasaba bien nadie. La verdad es que las tareas eran un tormento diario. Y de leer ni hablemos, claro.
Por casualidades que no vienen a cuento, oí hablar de la Optometría Comportamental y me decidí a consultar. Conocí a Rosa buscando en Internet. Llamé por teléfono, hablamos, me explicó y aclaró todas mis dudas y fuimos a consulta. La verdad es que fue la mejor decisión que pude tomar.
Como ya sabía, mi hijo tenía una agudeza visual perfecta (por lo que en las revisiones ‘normales’ de la vista nunca encontraban nada), pero tenía otros problemas que le hacía perder la línea, saltar palabras, cansancio para cambiar el enfoque y reflejos activos que afectaban a su escritura.
Estuvimos en terapia durante un año aproximadamente, pero antes de acabar el curso (comenzamos un septiembre/octubre), ya iba él solo a su cuarto a hacer la tarea si tener que decirle nada… en un tiempo record (a veces demasiado rápido :)). El cambio ha sido radical en todos los aspectos, no sólo en las tareas. Él está más tranquilo (al final tenía también problemas de ansiedad), no se cansa tan pronto con las actividades de lectoescritura y tiene confianza en su trabajo. Estoy segura que si no hubiéramos ‘descubierto’ a Rosa, ahora sería un el típico niño con la autoestima por los suelos, malas notas y del que se diría que ,’¡qué pena, con lo listo que es, sino fuera tan vago…!’
Solo puedo deciros que no creo que ningún niño rechace aprender sin algún motivo, ni creo que quieran ‘fastidiar’ a los padres negándose a estudiar. Siempre hay alguna razón que tenemos que descubrir para ayudarles. En mi caso, la encontré en la consulta de Rosa.
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I. era un niño siempre muy dispuesto a mejorar y cambiar su situación escolar, acudía siempre contento a cada sesión de terapia y trabajaban muy bien en casa. Él mismo vio la mejora y eso le motivó a realizar y acabar el tratamiento.
Muchas gracias por vuestro buen trabajo, fue muy fácil ayudaros :)
miércoles, 9 de marzo de 2016
¿La VISIÓN en el CALENDARIO DE LAS REVISIONES PEDIÁTRICAS?
En el calendario de las revisiones pediatricas, la REVISIÓN VISUAL aparece a los 4 años, y menos mal porque creo que antes aparecía a los 6 años :O
LA REVISIÓN DE LA VISIÓN EN UN BEBÉ RECIÉN NACIDO
Cuando tenemos un bebé, el pediatra o incluso el oftalmólogo pediátrico del hospital donde ha nacido, a día siguiente o a los dos días de nacer, revisa sus reflejos pupilares, la respuestsa pupilar, le mira la retina o fondo de ojo para ver si está dentro de la normalidad, si hay un estrabismo evidente o si tienen alguna infección en el ojo (tipo conjuntivitis) porque haya entrado en contacto el meconio con sus ojitos. Por precaución de hecho, SIEMPRE nada más nacer, les instilan unas gotas para prevenir infecciones oculares por este mismo motivo. Esta revisión dura entre 5 y 10 minutos, que con un bebé tampoco puedes estar mucho más tiempo o hacer muchas más cosas.
¿LA VISIÓN EN EL CALENDARIO DE LAS REVISIONES PEDIÁTRICAS?
Después de esto, yo he visto asombrada como al llevar a mi bebé a su revisiones pediátricas en ningún momento le miraban de nuevo los ojos. NADA, ABSOLUTAMENTE NADA.
Además, el pediatra de la Seguridad Social, tienen pautado una serie de hitos que el bebé debe haber cumplido previo a cada revisión, y básicamente preguntan a los padres los primeros meses, cómo come, cantidad que come, cómo duerme, horas que duerme, si notamos que descansa, si "notamos alguna cosa"(...y le pregunta eso tanto a padres expertos como a padres novatos...), y lo que más gracia me hace, preguntan: "si se le baña todos los días, o si se le saca a pasear todos los días" ;) Imagino que será por aquello de que las rutinas son buenas para los bebés.
Si se coge algún catarro, le miran los oídos, pero tampoco le hacen ninguna prueba de audición y sólo si hay catarro si no, ni eso.
En los primeros meses lo más importante es crear unos hábitos saludables en el bebé, comprobar que el ambiente familiar y social es el adecuado, prevenir la aparición de enfermedades infecciosas mediante la vacunación y realizar una detección precoz de anomalías congénitas y de riesgos para la salud del bebé.
Esto está muy bien, pero... en 18 meses y medio que he estado llevando a mi bebé a sus revisión según el calendario vacunal, NI UNA SOLA VEZ LE HA MIRADO LOS OJOS O COMPROBADO "DE ALGUNA MANERA" CÓMO VE Y SI VE CON LOS DOS OJOS. NI SIQUIERA NOS HA HECHO NINGUNA PREGUNTA AL RESPECTO (si le llaman la atención los muñecos, si tiende a cogerlos, si detecta movimiento, si los detecta igual de rápido cuando aparecen por un lado que por el otro o por arriba,...).
Pero además, no sólo eso, a NIVEL AUDITIVO tampoco preguntan si le llama la atención los estímulos con ruido, si reacciona a ruidos fuertes o repentinos, si reacciona a los ruidos tanto si se los presentas desde un oído como desde el otro...
O incluso no preguntan si se tumba boca abajo, si levanta la cabeza, si la gira de igual forma hacia ambos lados, si intenta coger muñecos en el suelo, si se voltea hacia ambos lados por igual, si se arrastra, si manipula objetos en sus manos,... Sólo preguntan por su COORDINACIÓN MOTORA en la revisión de los 12 meses, dado que a la edad aproximada de 7-8 meses deberían empezar a gatear. En las revisiones anteriores no preguntan nada sobre su DESARROLLO MOTOR.
Sin embargo, en la revisión de los 18 meses (la enfermera, que ni siquiera le revisa su pediatra), pregunta si ya hace garabatos... No me eché las manos a la cabeza de milagro. Me mordí la lengua y seguí con la revisión.
A menos que el bebé haya tenido una caída grande (que le revisan de nuevo retina), si desvía un ojo de forma MUY evidente, o si tiene alguna conjuntivitis, supuración o lagrimeo constante en un ojito, los padres no detectan que el bebé tiene ningún problema visual u ocular. Por tanto, como no hay pautado que le revise los ojos el pediatra ni tampoco el oftalmólogo pediatrico, no pueden exigir una revisión visual rutinaria :(
Algunos padres con antecedentes en la visión (graduación, estrabismo, ojo vago, patologías oculares, etc.) sí insisten en que el pediatra les derive cuanto antes a un oftalmólogo pediatrico que detecte o descarte algún problema visual u ocular en el bebé.
Pero si el problema no es evidente a los ojos de un padre, de una abuela o incluso de un pediatra, hasta la REVISIÓN DE LOS 4 AÑOS, que se hace también con el oftalmólogo pediátrico, no se comprueba la VISIÓN. A los 4 años miden la AGUDEZA VISUAL por primera vez, es decir, cuánto ve un niño y no se descubre antes un problema tan impotante como es el OJO VAGO o la AMBLIOPÍA. En estos casos uno de los ojos ve peor que el otro. Si uno ojo tiene buena agudeza visual, el niño no tiene la picardía de cerrar un ojo para ver cómo ve con cada uno y comparar (si esto ocurriera él mismo se quejaría de que ve mal con uno de sus ojos), cuando esto ocurreo el niño suele ser más mayor.
Se detectaría precozmente si en las revisiones anteriores hechas por su pediatra, le comprobara simplemente su "respuesta a la oclusión", es decir, si a un bebé con ojo vago que está jugando entre sus manos con un juguete, tú le tapas el ojito bueno, (sin tocar su cara, sólo sobreponiendo sobre su ojo tu dedo gordo o algunos de tus dedos), de un manotazo te quitará tu mano; pero si le tapas el ojo malo, no habrá respuesta por su parte y seguirá jugando. Lo mismo ocurre cuando no hay ningún ojo vago y ve bien con los dos ojos, la respuestas es la misma con ambos, seguirá jugando aunque tú le tapes un ojo.
A veces incluso pasan desapercibidos estrabismos intermintentes que no se muestrasn de forma evidente las 24 horas del día, sino sólo cuando está cansado el niño o está enfermo (débil).
Esta tarde me ha llamado una madre horrorizada de la atención oftalmológica que ha recibido su hija de 4 años en la revisión rutinaria del oftalmólogo de la Seguridad Social. Le detectan por primera vez en 4 años de su vida que tiene una hipermetropía moderada y que uno de sus ojos tiene una agudeza visual del 30%, y le mandan 12 horas de parche, de las cuales muchas de ellas las tiene que hacer en el colegio... "¡¿Viendo sólo un 30%?!" Le pregunta la madre. ¿Por qué ese castigo? Y encima la ofltamóloga pediatrica le dice que tiene que hacerlo sí o sí porque "ya van tarde" ¡¡¿Con 4 años?!! Se pregunta la madre sorprendida "¿Por qué nadie se lo ha detectado antes?" Quizás porque hasta ese momento se piensa que un niño no puede indicar lo que ve diciendo unas letras (quizás, si se las sabe) o indicar la dirección de las patitas de una "E"... Mi ahijado, con 2 años y medio, ya era capaz de indicarme lo que veía con una "E" entre sus manos. Los niños pueden dar más información de la que pensamos. Y dando cosas como estas por sentado, se detectan problemas mucho más tarde de lo que se podían haber detectado.
Y quien dice una amliopía, dice un estrabismo (o desviación ocular) o una catarata congénita que les pasa desapercibida incluso al nacer, etc.
Unos minutos más en cada revisión del pediatra permite detectar problemas visuales futuros importantes.
Pero peor aún es cuando algunos oftalmólogos pediátricos les dicen a los padres cuando su hijo no llega al 100% de agudeza visual con 4 años, "que puede ser normal", que el ojo no se ha desarrollado del todo o que no colabora bien por la edad y que ya lo desarollará. A la edad de 4 años, con una maduración de 4 años, un niño puede darte esa información perfectamente. Y de hecho, SI NO ALCANZA EL 100%, POSIBLEMENTE ESTEMOS ANTE UN OJO VAGO, Y DEJAR PASAR EL TIEMPO NO ES LA MEJOR SOLUCIÓN. Cuanto antes le demos una ayuda más lo agradecerá el niño.
IMPORTANCIA DE LA VISIÓN EN LAS REVISIONES SEGÚN CRECE EL NIÑO
En el calendario de las revisiones pediatricas, no le corresponde a un niño sano otra revisión visual hasta los 8 años.
El paso de Educación Infantil a Primaria A LOS 6 AÑOS, supone un fuerte cambio a nivel visual. La demanda visual aumenta considerablemente al introducir de forma constante la lectura y la escritura en sus tareas diarias.
Todas las habilidades visuales (agudeza visual, movimientos oculares, enfoque o acomodación, flexibilidad acomodativa, convergencia, divergencia, visión tridimensional,...), habilidades perceptuales, lateralidad,... TODO debe haberse desarrollado con normalidad a los 6 años para que el niño pueda hacer frente a la demanda escolar de Primaria sin manifestar dificultades o problemas de aprendizaje.
A ESTA EDAD MÁS QUE A NINGUNA, ES NECESARIO HACERLE TANTO UNA EVALUACIÓN OFTALMOLOGICA COMO UNA EVALUACIÓN OPTOMÉTRICA. Ambas evaluaciones visuales son diferentes y complementarias. Juntas nos dan una información completa de cómo está y se ha desarrollado su VISIÓN.
Si la revisión oftalmológica no está en el calendario de las revisiones pediátricas a los 6 años, les recomiendo a los padres que tengan niños que en el curso que viene vayan a comenzar Primaria, que les vayan pidiendo cita tanto a los oftalmólogos como a los optometristas para verificar que todo esté bien y preparado visualmente para empezar bien el curso que viene y si no, empezar a tomar medidas para ayudarle. ¿A qué esperas? ;)
ENLACES RELACIONADOS
Una buena visión no es sólo tener 100% de Agudeza visual
Ambliopía u ojo vago -¿Qué es? Lo que nadie explica.
Estrabismo. Otro enfoque de tratamiento más moderno y completo que el obsoleto parche
lunes, 30 de noviembre de 2015
Testimonio - Destruyendo el mito de que un estrábico y una persona con ojo vago no puede conseguir visión 3D
En su última revisión, antes de acudir a mí, la oftalmóloga le prescribió continuar con el parche de 4 a 6H diarias, 6 días a la semana hasta su siguiente revisión, porque tras 6 meses sin llevarlo, el 70% de agudeza visual máxima que había alcanzado, parte la había perdido :( Llevaba ya con parche desde los 2 años que se lo detectó el pediatra.
Imaginad el temor que tenían los padres al evaluarla yo y decirle que no era necesario que llevara más parche si hacían terapia visual. No se lo podían creer y de hecho al principio, en cada sesión de terapia, revisábamos la agudeza para que ellos comprobaran, no sólo que no perdía, sino que además ganaba :)
De una agudeza visual en el ojo vago del 90% (que vi en mi evaluación), llegó a un 120% (lo normal es 100%) y ya jamás la perdió.
Así, los padres ilusionados avanzaban en la terapia sin objetivos a corto plazo, y con la meta final de alcanzar visión 3D. Todo lo que consiguiera, ¡¡bienvenido sería!!
Muchos oftalmólogos les dicen a los padres que sus hijos con estrabismo o con ojo vago NUNCA tendrán visión 3D, pero depende de cada caso.
Claudia, como cuenta su madre a continuación, no sólo mejoró la visión con la terapia visual. Tras un tiempo de trabajo, Claudia se fue convirtiendo en una niña diferente, más habladora, más extrovertida, sin complejos, más confiada, MÁS FELIZ. Claudia no sólo tenía un problema visual. En el transcurso del tratamiento fuimos descubriendo que tenía reflejos infantiles aún activos, que no había tenido un desarrollo motor grueso completo y que su cuerpo calloso no era lo suficientemente fuerte ni a nivel visual ni a nivel de otras destrezas. Trabajándolo en conjunto mi Clauditiña se convirtió en una niña más feliz :D
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Hola Rosa,
ahora que Claudia ha terminado el tratamiento, y que además ha conseguido una estéreo-agudeza cercana a la normalidad, queremos escribir nuestro testimonio porque puede ser de ayuda e interés para alguien en una situación parecida a la de Claudia. Es muy triste que este tipo de terapias no se conozcan y que no las recomiende la “medicina tradicional”. Es algo que me da muchísima rabia. Nosotros llegamos a la terapia visual muy “quemados”, incluso llegamos a pensar que tarde, afortunadamente no fue tarde. Si hubiésemos sabido de ella antes, seguro que algunas cosas nos hubiésemos evitado.
Claudia es una niña de 9 años. A los 2 años y medio le diagnosticaron ojo izquierdo vago con estrabismo convergente e hipermetropía en ambos ojos, le prescribieron gafas y parche. Utilizó parche desde entonces y hasta los 6 años; al principio lo utilizaba 3h/día y de forma alternante y en 6 meses llegó a alcanzar un 70% de agudeza visual. Las revisiones oftalmológicas eran cada 6 meses y prescribían descanso de parche; en esos 6 meses sin parche perdía la agudeza ganada; volvíamos a revisión y volvíamos a poner parche otros 6 meses con más horas y tapando más días el ojo derecho y volvía a ganar agudeza……. Y así estuvimos 3 años.
Además seguimos con los protocolos típicos para estos casos y casi con 3 añitos le inyectaron la toxina botulínica para intentar mejorar algo el estrabismo (cosa que evidentemente no sucedió).
Ya casi con 6 años, en una revisión con la oftalmóloga y antes de empezar la terapia visual, le volvieron a prescribir continuar con el parche (llevábamos todo el verano tapando el Ojo Derecho) de 4-6 h/día y 6 días a la semana hasta próxima revisión.
Hasta ahí llegamos. No podíamos seguir así. Estábamos hartísimos: de parche, de no avanzar nada visualmente, de escuchar que no se podía hacer y conseguir más (según la oftalmóloga: Claudia nunca podría ver con los dos ojos a la vez y mucho menos en 3D, era imposible y además la niña estaba y veía perfectamente), de que quedaba operarla cuando fuese mayorcita y sólo por cuestiones “estéticas”. No podíamos soportarlo más, era un círculo vicioso del que no salíamos, no podíamos/queríamos creer lo que nos decía la oftalmóloga y teníamos que hacer algo más; en aquel momento Claudia era cada día más tímida y mas introvertida y más dependiente de mí (su madre) y ahora sabemos por qué. Aunque no tenía ningún problema escolar (nunca lo ha tenido) cada día tenía más “problemas sociales” porque ella se autoexcluía de muchas cosas y juegos con otros niños, … “se escondía de la gente”
Investigando en Internet, encontramos Consciencia Visual y hablamos con Rosa, y nos pusimos en sus manos para intentar conseguir algo más de lo conseguido por la vía tradicional.
Así, empezamos la terapia visual en octubre de 2012 cuando Claudia tenía 6 años y poco a poco íbamos avanzando muuucho (parecía increíble). Diré de forma muy breve que visualmente Claudia tenía todo mal (OI vago en lejos y cerca, malos seguimientos y saltos, baja acomodación y descompensada, supresión profunda y alternante pero sobre todo del OI, nada de convergencia y divergencia, … y por supuesto inexistente fusión y visión 3D).
Después de un año con la terapia y habiendo conseguido muchas cosas, fue necesario una operación porque el estrabismo convergente era muy alto y no se podía corregir sólo con terapia, y eso era fundamental para llegar a la “meta”. La operaron fue en diciembre de 2013, y efectivamente fue determinante para seguir avanzando y mejorando con la terapia visual. Así empezó a trabajar y conseguir la fusión (gruesa, muy gruesa al principio) y las vergencias, y todo ese equilibrio visual que antes no tenía.
Ni que decir tiene que estamos más que contentos, es indescriptible el sentimiento por haber conseguido la meta que nos propusimos cuando empezamos la terapia visual. Siempre creímos que iba a ser posible, que no era una utopía, porque los progresos se iban notando sesión tras sesión; y ahora después de 3 años de programa, con todos los momentos duros que también ha habido a lo largo de ellos, tenemos que decir que ha merecido la pena, y mucho, y que es algo que siempre recomendaremos.
Ahora, en octubre de 2015 Claudia tiene una “normalidad visual” que le hace parecer otra niña, socialmente es otra niña: más participativa, más “opinadora”, másss habladora, “más preguntona” que antes … más segura de sí misma, más “despegada de su madre” , más protestona,… Como cualquier niña de su edad. ¡Era tan “suya”, tan callada, tan tímida hace tres años!
Gracias a todo el equipo (Rosa, Estíbaliz y Laura) que nos habéis ayudado tantísimo. Gracias Rosa y Estíbaliz por todo lo que habéis hecho por nosotros durante este fantástico e increíble recorrido. Gracias por vuestra maravillosa forma de ser, es un placer ponerse en vuestras manos y ¡mira que nos habéis hecho trabajar duro!, pero todo eso ha merecido la pena: ¡¡Lo conseguimos!!
Un beso
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Los padres de Claudia, sobre todo la madre es una persona muy responsable y consecuente con sus decisiones. Decidió que ayudaría a mejorar la visión de su hija y que haría todo lo necesario para conseguirlo y así fue. Me sorprendió gratamente su dedicación cuando llegado el primer verano me preguntaron cuándo me cogía yo las vacaciones de verano, porque haría coincidir las suyas en esa fecha, para no perder tiempo de tratamiento :O
Trabajando con motivación y con el único objetivo de ayudar a su hija, el trabajo fue bien empleado y el objetivo más fácil de conseguir :D ¡Bravo por esta familia! y ¡¡bravo por Claudia que es quien tuvo que aprender a ver de otra manera!!
martes, 16 de junio de 2015
Estrabismo. Otro enfoque de tratamiento más moderno y completo que el obsoleto parche
Seguramente casi todos en vuestra vida habéis tenido delante a algún niño con estrabismo o con parche. Así que a todos os sonará.
Si os váis a la famosa Wikipedia, tenéis una buena definición de lo que es un ESTRABISMO:
"Desviación del alineamiento de un ojo en relación al otro, impidiendo la fijación bifoveolar. Esto impide fijar la mirada de ambos ojos al mismo punto del espacio, lo que ocasiona una visión binocular incorrecta que puede afectar adversamente a la percepción de la profundidad."
Cuando tenemos un ojo vago o una ambliopía no siempre tenemos estrabismo, pero cuando hay un estrabismo siempre hay uno o ambos ojos vagos.
Lo más importante que debéis saber es que EL ESTRABISMO Y EL OJO VAGO NO SON NINGUNA ENFERMEDAD OCULAR NI NINGUNA PATOLOGÍA. SON PROBLEMAS FUNCIONALES DE LA VISIÓN, QUE POR TANTO SON ESTIMULABLES. Por algún motivo, uno de los ojos no se ha desarrollado con normalidad y está funcionando en inferioridad al otro. Aunque sí es verdad que algunos estrabismos altos requieren cirugía o en el caso de algunos estrabismos infantiles o estrabismos repentinos (por algún motivo) se precisa toxina botulínica (ambos tratamientos son oftalmológicos), en todos los casos el ojo está sano aunque funcione mal.
- Si estamos ante un ojo enfermo o su baja agudeza visual se debe a una lesión en alguna parte del ojo o en la vía visual hasta el cerebro, NO ESTAMOS HABLANDO DE OJO VAGO.
- Si un niño no alcanza el 100% de agudeza visual porque tiene un error refractivo no corregido (miopía, hipermetropía o astigmatismo) pero al corregirlo sí llega al 100%, NO ESTAMOS HABLANDO DE OJO VAGO.
- Pero si aun con la mejor graduación corregida, el niño no llega al 100% de agudeza visual, ENTONCES SÍ ESTAMOS HABLANDO DE OJO VAGO.
EL ODIADO PARCHE

Desgraciadamente, en la actualidad tanto si tienes alguien en la familia que lo ha tenido o algún amigo, o algún niño en el cole de tu hij@, desde hace muuuuuuchos años se han visto niños con parches pegados en la cara y hemos entendido que tenían un ojo desviado o un ojo vago.
El problema es que 30 ó 40 años después, se siguen viendo niños que van al colegio con parche. Niños que sufren innecesariamente la humillación y burla de sus compañeros, la discriminación, la obligación de rendir peor en el colegio porque les obligan a hacer todas las tareas escolares y juegos con el ojo con el que peor ven, la irritación en la piel por los parches, porque aunque actualmente ya sean de materiales hipoalergénicos, un día y otro día y otro día, al final terminan irritando. Que prueben los oftalmólogos que lo recetan a ponerse ellos el parche todos los días, aun viendo bien con el ojo destapado, ya verán lo que limita sus vidas.
Hace muchos años el parche era la única opción que tenían los niños para solucionar estos problemas visuales (estrabismo y ojo vago), para que el ojo despertara y funcionara. Pero a día de hoy, sólo el uso de parche como tratamiento, se ha quedado obsoleto, inconcluso, y carente de sentido.
El parche es un tratamiento pasivo que sólo es necesario usar muchas horas en casos de ambliopía profundas para efectivamente despertar el ojo, pero aún así es un horror prescribir un parche 24 horas al día como me he encontrado con algún niño con este tipo de tratamiento... ¿Para qué tantas horas? ¿Para qué mientras duermen? ¿Por si se despiertan por la noche para ir al baño que no vean con su ojo bueno???? No deja ni la más mínima posibilidad de que puedan trabajar ambos ojos juntos mientras el ojo vago va ganando agudeza visual. Sólo es necesario tapar 24 horas al día en caso de mala correspondencia retiniana para romper la fusión, y estos casos afortunadamente no son muy frecuentes.
Es cierto que a veces es necesario el uso de parche en caso de estas ambliopías profundas o en caso de ambliopías que tienen una agudeza visual inferior al 50-60%, porque lo primero que necesitamos es que EL OJO VEA para poder estimularlo, tiene que lograr un mínimo. Pero desde el principio del tratamiento, hay que tener en cuenta que:
- la pauta de horas al día de oclusión puede ser menor si se trabaja activamente las habilidades visuales mediante terapia visual,
- puede haber otro tipo de oclusión más discreta, según el caso,
- si se trabaja de forma activa mediante terapia visual, la mejora del ojo vago es más integral porque como os explicaba en las entradas de ambliopía, no sólo mejora la agudeza visual, sino también el resto de habilidades monoculares y se consigue dicha mejora más rápidamente y con menos traumas, porque el niño puede que no necesite ir al colegio con el parche.
Cuando sólo empleamos el tratamiento del parche en el ojo bueno, el ojo vago tiene que despertar y ver porque no le queda otra si quiere "defenderse" en la vida, en el colegio, en sus juegos y en sus estudios.
La TERAPIA VISUAL es la única opción más moderna y más completa, que permite trabajar el ojo vago haciéndolo funcionar a pleno rendimiento en TODAS sus habilidades visuales monoculares (agudeza visual de lejos y de cerca, acomodación, flexibilidad acomodativa, movimientos oculares, coordinación ojo-mano, campo visual, consciencia periférica y procesamiento de la información visual que entra a través de él).
Además, ES LA ÚNICA ÓPCIÓN PARA QUE UN NIÑO CON UN ESTRABISMO ALCANCE UNA VISIÓN DEL 100%, ES DECIR APRENDA A FUNCIONAR CON AMBOS OJOS A LA VEZ.
Cuando estamos ante un estrabismo alto (orientativo de más de 15 dioptrías prismáticas horizontales), un estrabismo vertical o algún síndrome visual, la terapia también es necesaria si se quiere concluir bien un tratamiento de estrabismo. Esta claro que en estos estrabismo, la terapia visual por sí sola no va a conseguir que el niño alinee sus dos ojos y consiga fusionar las imágenes de ambos. En estos casos es necesaria la cirugía sí o sí. PERO, TANTO ANTES DE LA CIRUGIA COMO DESPUÉS, LA TERAPIA VISUAL AYUDA A QUE FINALMENTE LA VISIÓN MADURE Y FUNCIONE CORRECTAMENTE Y AL 100%.
Antes de la cirugía, aunque en el mejor de los casos, el ojo vago alcance con el parche el 100% de agudeza visual, su visión no será del 100%. Sigue siendo vago o inmaduro en el resto de las habilidades monoculares que antes he comentado. Es necesario estimular esas habilidades del ojo vago para que realmente esté igualado al ojo bueno y puedan trabajar juntos como equipo UNA VEZ LA CIRUGÍA LOS ALINEE.
Tanto si necesita cirugía porque estemos ante estas desviaciones, como si no la necesita porque sea menor de 15 dioptrías prismáticas horizontales y pueda compensarlo el propio cerebro, una vez ambos ojos tiene un desarrollo igualado, necesitan terapia visual para enseñar a su cerebro a funcionar con los dos ojos a la vez.
Si quitas el parche tras alcanzar el 100% de agudeza visual o si alineas el ojo desviado (que sólo es una cura estética, nada más), cuando están los dos ojos abiertos, por muy rectitos que estén, NO SABEN FUNCIONAR JUNTOS, PORQUE NUNCA LO HAN HECHO, y pasado el primer año de vida, cuando se aprende esto de forma natural en la etapa contralateral (con el arrastre, el gateo, andar, etc), después, POR SÍ SOLO YA NO SABE CÓMO HACERLO. LA TERAPIA ES LA ÚNICA OPCIÓN PARA QUE ESTOS NIÑOS DESARROLLEN VISIÓN BINOCULAR INCLUSO VISIÓN TRIDIMENSIONAL.
NI EL PARCHE, NI LA CIRUGÍA PUEDEN OFRECER ESTO.
A veces los oftalmólogos confían que cuando estén los ojos alineados los dos empiecen a trabajar juntos, pero lo único que ocurre es que el ojo bueno, sigue teniendo más fuerza, el ojo vago sigue siendo vago y sigue estando en inferioridad respecto al otro ojo; así, el cerebro, para que no le moleste la imagen de éste (porque estando alineados ambos ojos puede quedarse en una situación visual de VISIÓN DOBLE), acaba disminuyendo su agudeza visual que tanto le constó lograr, porque no usa el ojo vago, y puede incluso que acabe metiendo o sacando de nuevo el ojo para llegar a suprimir de nuevo su imagen y que no moleste.
TESTIMONIOS
Cómo un uso indebido de parche le dejó con visión doble sin saber qué hacer .Cómo con la terapia visual no hay límite de edad para el tratamiento del estrabismo o el ojo vago.
Harta del parche
Es cierto que cuanto más pequeño sea el niño mayores mejoras se pueden lograr con la terapia visual y alcanzar el 100% de visión. Pero también es cierto que aunque un adulto no mejore al 100%, y no alcance una estereo fina del 100%, siempre mejorará más que dar el caso por pedido. Al menos, en el peor de los casos, tendrá la seguridad de si le pasa algo a su ojo bueno, no se quedará incapacitado visualmente.
- Ganan seguridad en sus movimientos
- Ganan confianza conduciendo
- Ganan campo visual
- Ganan más consciencia periférica
- Mejoran en deportes que antes eran incapaces de realizar
- Mejoran su rendimiento laboral porque su ojo vago ayuda en las tareas visuales
- Ganan cierta percepción de la desconocida y ansiada para ellos visión 3D, aunque sea gruesa.
Nunca es tarde si hay ganas y motivación.
Como me dijo una paciente adulta con estrabismo una vez: "¡Cualquier mejora que se produzca, bienvenida sea!" Antes no la tenían.
Y como lo que hacemos con la terapia visual es establecer conexiones cerebrales que antes no existían, lo que se consigue ya no se pierde.
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jueves, 14 de febrero de 2013
Ambliopía u ojo vago -¿Qué es? Lo que nadie explica.
“Hola Rosa, tengo un/a niño/a de X años que le han detectado ojo vago y lleva X tiempo usando parche. Ya está cansado/a de llevarlo y es una lucha ponérselo todos los días. Al principio mejoró rápidamente pero se ha estabilizado sin llegar al 100% de agudeza visual. El médico ya no nos da ninguna otra opción más que seguir con el parche…”
“Hola Rosa, tengo un/a niño/a de (más de) 8 años que le han detectado ojo vago recientemente y el oftalmólogo nos ha dicho que con esa edad es demasiado tarde y que no pueden ayudarle (básicamente porque ya con 8 años el trauma psicológico del parche –que es su única opción- es considerable).”
“Hola Rosa, tengo un/a niño/a de X años que le detectaron ojo vago hace unos años y ha estado utilizando parche. Con él alcanzó el 100% pero notamos que su visión no está del todo bien. Es muy torpe, se golpea con las cosas, tiene muy mala letra, le cuesta la lectura y rendir en el colegio,…”
“Hola Rosa, a mi hijo/a de X años le detectaron ojo vago hace un par de años y desde entonces lleva usando parche. En el transcurso de ese tiempo, hemos visto como al ganar agudeza visual de uno ojo, disminuía la agudeza visual del otro que llevaba tapado. Por ello, nos han ido cambiando la pauta y alterando el parche de ojo, sin conseguir grandes avances. Le ha salido hipermetropía, que ha ido aumentando. Y le ha aparecido un estrabismo que antes no tenía. Mi hijo/a ya está cansado/a de llevar parche y es una pelea constante ponérselo cada mañana y le entiendo. Nunca nos han explicado nada y hemos hecho a rajatabla lo que nos han mandado, pero no acaba de mejorar todo lo que esperamos y espera el médico, y queremos saber ver si la terapia visual podría ayudarle. Los médicos nos dicen que es perder el tiempo pero creo que ya hemos perdido suficiente tiempo con el parche.”
E incluso adultos me cuentan:
“Hola Rosa, tengo X años, de niño/a estuve utilizando parche durante 2-3 años y ya no volví a revisarme (algunos de estos adultos tienen incluso estrabismo, y algunos han pasado por cirugía para alinear los ojos). El caso es que siempre he notado que me cuesta hacer algunas cosas que a otra gente les resulta fácil: Conducir, adelantar, aparcar, cualquier cosa que requiera coordinación fina como meter la llave en una cerradura o enhebrar una aguja, me canso rápido con el ordenador, y cada vez más, etc. Dándole vueltas a esto, recientemente he vuelto al oftalmólogo, y me comentó que “lo mío ya no tiene solución”. Me niego a pensar de esa manera y me gustaría saber si tengo otras opciones.”
Entre el 2 y el 4% de la población padecen OJO VAGO o AMBLIOPÍA. Pero lo que no he conseguido encontrar es cuánta de esa población se detecta precozmente entre los 3 primeros años de vida para poder ofrecerles una mejor y más rápida solución.
¿QUÉ ES?
La ambliopía se define como una disminución de la agudeza visual sin que exista ninguna lesión orgánica que la justifique. Puede tener un defecto refractivo (miopía, hipermetropía o astigmatismo) que no justifica esa pérdida de visión, es decir, aún llevando la mejor graduación, no alcanza el 100% de agudeza visual de lejos y/o de cerca; y puede ser BILATERAL, es decir, de uno o de ambos ojos.
Pero esta definición no acaba de convencerme porque se queda coja. En el Journal de la Royal Society of Medicine (JRSM) lo definen mejor como: “Alteración del desarrollo visual normal que afectará a la maduración de las diferentes funciones visuales con cambios estructurales asociados en las vías visuales y el cortex, originando una ambliopía”. “Esta afecta no sólo a la agudeza visual sino también a habilidades visuales como sensibilidad al contraste, color, percepción de movimiento y patrones, visión binocular y estereopsis (visión 3D)”.
Cuando unos padres llegan a mi consulta, perdidos porque nadie les ha explicado nada y porque en internet lo único que aparece es que cuando hay un ojo vago la agudeza visual es inferior al 100%, ESTA ES SU ÚNICA META A CONSEGUIR, Y NO DEBE SER ASÍ.
Para los oftalmólogos cuyo único tratamiento que hacen es el pasivo mediante “oclusión con parche”, su única meta es que ambos ojos lleguen a ver el 100% DE AGUDEZA VISUAL. PERO ESTO NO ES TENER BUENA VISIÓN, SÓLO ES VER MÁS CLARO.
Si al niño le quitan el parche, el ojo vago “sigue siendo vago” porque principalmente miran por su ojo dominante. Su cerebro no sabe ver de otra manera. Y cuando pasa el tiempo después de retirar el parche, se observa cómo de nuevo la agudeza visual del ojo vago vuelve a disminuir (afortunadamente no del todo), PERO ESTO SIEMPRE OCURRE.
El motivo es muy sencillo: Cuando estamos ante un ojo vago, no sólo es vago porque no vea claro o no alcance el 100% de agudeza visual en lejos Y EN CERCA (que de esto muchas veces se olvidan y en los niños es primordial alcanzar también el 100% de cerca, porque la mayoría de sus actividades las harán en cerca), sino porque ES VAGO EN EL RESTO DE LAS HABILIDADES VISUALES. Es decir,
- Movimientos oculares muy imprecisos (seguimientos y sacádicos).
- Capacidad de enfoque reducida, porque ese ojo nunca se ha esforzado por ver en una tarea cercana.
- Consciencia periférica reducida al no utilizarlo.
- Ausencia o disminuida la capacidad para converger y diverger con ambos ojos como un equipo.
- Ausencia de visión 3D porque ambos ojos NUNCA han trabajado JUNTOS.
- Pobre coordinación gruesa y fina.
- Incorrecta localización espacial.
- Mal procesamiento de la información visual (habilidades perceptuales no desarrolladas), dado que el ojo dominante era el que recibía la información visual principalmente.
- Etc.
Al ver borroso con el OJO VAGO el cerebro ha aprendido a ignorar este ojo y no ha desarrollado el resto de las HABILIDADES VISUALES Y PERCEPTUALES.
Por tanto, el parche DE FORMA PASIVA, no las estimula directamente, y lo más importante: No “enseña a trabajar a ambos ojos juntos” para que se “enganchen” y puedan funcionar AMBOS OJOS A LA VEZ CON VISIÓN BINOCULAR. SÓLO CONSIGUIENDO ESTO, TODO LO QUE GANE EL OJO VAGO, NO LO PERDERÁ. Esto se consigue a través de la TERAPIA VISUAL.
A nivel cerebral existe un mecanismo de competitividad llamado “rivalidad retiniana” entre ambos ojos en las ambliopías unilaterales (cuando sólo uno de los ojos es vago) que favorece la inhibición del ojo vago: ante una buena imagen y menos esfuerzo para conseguirla por parte del ojo bueno, el cerebro inhibe la imagen del otro ojo. Aunque mejoremos la nitidez (agudeza visual) de la imagen del ojo vago, si en el resto de habilidades no mejora, esa competencia sigue haciendo que el cerebro prefiera la del ojo bueno y que el ojo vago siga sin desarrollarse completamente. La terapia estimula todas estas habilidades inmaduras para desarrollar una igualdad entre ambos ojos.
Por esto, los niños (y adultos) con ojo vago, tienen un rendimiento inferior a sus compañeros, tiene que conseguir lo mismo trabajando sólo con un ojo, el esfuerzo es el doble y se cansan antes, y su rendimiento se ve afectado al no haber desarrollado su visión eficazmente.
Muchos padres me consultan por los problemas de rendimiento escolar de su hijo y después de un rato dándome información, de soslayo me cuentan que tiene un ojo vago. Estos padres por lo general no se dan cuenta de lo difícil que es funcionar sólo con un ojo y lo que afecta al rendimiento escolar, POR MUY BIEN QUE VEA EL “OJO BUENO”. Su hijo está jugando un partido de futbol a la pata coja y hasta que no se les explica todo esto, no lo relacionan y no entienden el gran esfuerzo que hace su hijo diariamente para sacar sus estudios. Y que es precisamente el ojo vago, el causante de sus problemas.
ENTRADAS RELACIONADAS
jueves, 4 de marzo de 2010
“Veo bien” = Tengo buena Agudeza Visual. Desarrollo de esta habilidad visual.
La agudeza visual está relacionada con la frase que todo el mundo dice respecto a su visión:
Normalmente, excepto en el caso de las personas mayores con vista cansada, cuando una persona va al oftalmólogo o a algunas ópticas, por norma, lo que le evalúan es "cómo ve", y para comprobarlo lo que hacen es medir la agudeza visual de lejos; y muchas veces se olvidan de comprobar cómo ve esa persona de cerca. Esto es muy importante sobre todo en niños, porque es una forma de comprobar si tiene o no hipermetropía y así detectarla lo antes posible. Como ya he escrito en otras entradas, una persona puede ver bien de lejos y no de cerca, y al revés.
DESARROLLO DE LA AGUDEZA VISUAL
Cuando un bebé nace, su retina está inmadura, como lo está su cerebro; y la zona de la retina que nos permite nuestra máxima visión (la fóvea -13-) está aún sin desarrollar; por tanto, la Agudeza visual es bajita, y sobre todo, su visión se limita a su distancia próxima.
Según va creciendo el bebé y va recibiendo los estímulos adecuados en los primeros meses de vida, esta zona de retina va madurando (sobre todo en los 2 primeros meses de vida que es el período crítico del desarrollo visual), y se van formando las conexiones adecuadas entre las células nerviosas que forman esta capa del ojo, y del ojo al cerebro. Cuánta más estimulación recibe, más conexiones se realizan y más fuerte son. Por eso, es tan importante jugar con el bebé cuando éste está despierto.
De esta manera, mes a mes, según se van estimulando sus fóveas, va aclarando los objetos cada vez más alejados.PERO...
- Puede ocurrir que el bebé nazca con un problema ocular, por ejemplo, una catarata, una alteración corneal o un estrabismo, que impiden que la fóvea se desarrolle correctamente.
- O puede ocurrir que por algún motivo, un ojo reciba menos estimulación que el otro en los primeros meses de vida. Por ejemplo, que al acostarlo en la cuna, la visión de un ojo quedé condenada respecto al otro (por la almohada, un peluche, etc.), y cuando despierta, sólo estimula un ojo, sólo mira a través de ese ojo de manera constante. O también que al jugar con él, lo hagamos más en un lado de su campo visual que en el otro (lo perfecto es siempre hacerlo de frente a él).
- O puede ocurrir que uno de los dos ojos tenga más graduación y vea más borroso de lo normal con él. Si no se detecta a tiempo, ese ojo llega un momento que no se esfuerza por aclarar la imagen y deja de desarrollarse, aunque aparentemente esté viendo con los dos ojitos y creamos que estamos estimulando su visión.
Cuanto antes se detecte que el ojo no se está desarrollando con normalidad y antes se elimine la causa que lo está produciendo, ese ojo volverá a estimularse correctamente. Se debe eliminar la catarata, corregir la graduación, enderezar el ojo, etc.
Los 6 primeros años de vida son los más plásticos del sistema neurológico, por tanto, en los ojos, como parte de ese sistema neurológico, ocurre lo mismo. Durante ese tiempo se están produciendo y fortaleciendo las conexiones nerviosas necesarias para sentar las bases de una buena visión. Cualquier alteración NO PATOLÓGICA que cause una baja agudeza visual puede eliminarse, y mediante la terapia visual se pueden crear esas conexiones que no se crearon en su momento.
Dicho de otro modo, la terapia puede conseguir potenciar la “vista” (la habilidad AGUDEZA VISUAL) de lejos o de cerca, llegando incluso al 100% SI NO HAY UNA LESIÓN EN LA FÓVEA, o en cualquier otra zona del ojo que pueda impedirlo.
Además de producirse una ambliopía, si la agudeza visual o “vista” de un ojo es considerablemente menor que la del otro ojo, el cerebro tiene que adaptarse a la nueva información que le llega de ambos ojos, y pone en marcha una serie de mecanismos visuales defensivos ante esta incomodidad, para impedir que el niño vea borroso o doble. Pero estos mecanismos los explicaré más adelante.
SEÑALES QUE PUEDEN INDICAR UN PROBLEMA VISUAL EN LOS MÁS PEQUEÑOS
En LACTANTES:
- Leucocoria: pupila (3) con un reflejo blanco.
- Sospecha de estrabismo (los ojos deben verse alineados al mes de nacer).
- Si no reacciona ante una luz parpadeando o no dirige la mirada a una luz brillante.
- Si no sigue un objeto grande en movimiento.
- Si no reacciona a la proximidad de la cara de los padres.
Desde 2- 3 MESES:
- Si no tiene interés por objetos brillantes.
- Si no sigue un objeto brillante en movimiento.
- Si no salta visualmente de uno objeto a otro.
- Si no le llaman la atención los juguetes a su alrededor.
- Si no golpea los objetos con sus manos ni hace por cogerlos.
- Si no recoge los objetos pequeños que se caen.
- Si hay diferencia de respuesta cuando se le tapa un ojo u otro.
- Si se golpea o tropieza con las cosas.
- Si se cae fácilmente.
- Si no coge con sus deditos cosas pequeñas.
- Si se acerca demasiado a la televisión, al cuento o al papel al garabatear o pintar.
- Si entorna los ojos cuando mira algo alejado.
- Si desvía un ojo en ciertos momentos de día.
- Si tuerce o gira la cabeza al mirar algo.
CONCLUSIONES
Examinar la visión de los peques:
- Para prevenir:
- A los 6 meses de nacer.
- A los 3 años (antes de empezar Educación Infantil).
- A los 6 años (antes de empezar Educación Primaria).
- A cualquier edad si existe sospecha de:
- Estrabismo
- Mala visión
- Visión doble
- Presencia de leucocoria
- Dolores de cabeza
- Comportamiento o gestos determinados
Descartar siempre con el oftalmólogo que no haya una patología ocular que esté causando el problema visual.
ENTRADAS relacionadas con la EFICACIA VISUAL
Eficacia visual - Movimientos oculares I
Eficacia visual - Movimientos oculares II
Eficacia visual - Acomodación y Flexibilidad acomodativa I
miércoles, 29 de octubre de 2008
Una buena visión no es sólo tener 100% de Agudeza visual
Igual que no es lo mismo “ver” que “mirar”, en la visión no sólo es suficiente que la luz se enfoque en un punto determinado de la retina para que veamos el 100%, sino que ADEMÁS, visión es entender lo que vemos.
Para entender esto, primero explicaré lo que significan las palabras Agudeza Visual que tantas veces empleamos con los pacientes al decir “Usted ve un X por ciento”, pero puede que no tengáis muy claro lo que ello significa realmente.
Cuando evaluamos la prueba de Agudeza Visual, estamos midiendo la capacidad de una persona para identificar unas letras, dibujos o signos, a una distancia a la que deberían ser vistos; y el valor final es el tamaño de los símbolos más pequeños que el paciente sea capaz de leer a dicha distancia.
Me explico un poco mejor: cuando realizamos esta prueba, el paciente debe sentarse a unos 6 metros (20 pies) de las letras (por falta de esa distancia en muchas consultas u ópticas, existen unos proyectores especiales que simulan esos 6 metros, aunque físicamente no exista esa distancia real). Al decir que una persona tiene 100% de visión, 1.0 ó un 20/20 (6/6) (es todo lo mismo), lo que queremos decir es que dicha persona ve a 6 metros lo que se debería ver a 6 metros. Pero si por ejemplo, esa persona ve 20/10 (6/3 ó 0.5), nos indica que a la distancia de 6 metros, sólo llega a ver lo que se debería ver a 3 metros, es decir, tiene el 50% de visión.
La Agudeza Visual por tanto, es la capacidad de ver los detalles de un objeto. Pero precisamente porque dicho objeto no se encuentra flotando en la “nada”, sino que además, hay muchos más objetos que lo rodean, nosotros estamos a una distancia del objeto, con él podemos querer realizar una acción y otros sentidos pueden estar implicados en esa decisión…, la visión no sólo es ver claro ese objeto, sino que intervienen muchas más “cualidades visuales” como vimos en una entrada anterior.
"Se estima que el 80% de todo el aprendizaje durante los 12 primeros años del niño se produce a través de la visión".
Porque un niño o un adulto tenga una Agudeza Visual en un determinado test del 100%, no implica que tenga buena visión, ya que puede tener problemas para enfocar un texto cuando lee un libro, o puede tener mala coordinación ojo-mano y tener una mala escritura, o puede tener problemas para que sus dos ojos trabajen de forma coordinada y conjunta y se canse a los 10 minutos de estar haciendo un tarea en cerca, o puede ser “torpe” y golpearse con las cosas porque no calcula bien las distancias. En todos estos ejemplos está implicada la visión y con ellos sólo quería demostraros que aunque tengamos una Agudeza Visual del 100%, puede que no tengamos una Visión del 100%.
En muchas ópticas, cuando una persona va a hacerse una revisión, se limitan a obtener este resultado y a averiguar con qué lente puede mejorar ese porcentaje (si hay miopía, hipermetropía o astigmatismo), sin pararse a evaluar si esa visión funciona bien y si trabaja conjuntamente con otros sentidos. Es decir, para ellos la meta es conseguir ver el 100% de agudeza visual y no plantearse si hay algún otro síntoma que demuestre que no sólo se trata de mejorar la Agudeza, sino también de mejorar el rendimiento cuando se trabaja en cerca, o mejorar en un deporte o mejorar la lectura y su comprensión. Por ello, como no siempre se relacionan los problemas que se tienen en la vida diaria con un problema en la visión, yo os recomiendo que visitéis una consulta especializada que os ofrezca un estudio más amplio. Os sorprenderíais de cuántos síntomas y problemas en el cole, pueden eliminarse con la Terapia Visual y lo que ésta puede mejorar la calidad de vida en general de cualquier persona.
Un niño puede ser diagnosticado con una “visión perfecta” por un óptico o un oftalmólogo (indistintamente) simplemente por tener un 100% de Agudeza Visual, sin medírsele las habilidades visuales (enfoque, visión periférica, coordinación ojo-mano, discriminación de formas, relaciones espaciales,…) necesarias para tener un correcto aprendizaje o una buena coordinación corporal. En otra entrada posterior os contaré más detenidamente los problemas visuales relacionados con el aprendizaje.
Si un niño se tiene que esforzar en el colegio, en los deportes o en su conducta en casa, tanto padres como profesores deberían considerar que puede existir un problema visual, más allá de una Agudeza Visual.
Un ejemplo comparativo sencillo es el siguiente: cuando leemos no basta con verbalizar lo que vemos escrito y leer como un papagayo, tenemos que comprender lo que vemos. Por tanto, cuando leemos, no sólo es necesario que veamos las letras nítidas, tenemos que saber, recordar, interpretar y verbalizar lo que está escrito y de todo ello se encarga el proceso de la visión.
Por tanto, después de todo esto, mi meta es que tengáis claro que cuando vais a una consulta u óptica, la medida de la AV debe ser SÓLO un dato obtenido de toda la evaluación visual para obtener un diagnóstico preciso.
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¿Dónde va lo que vemos? – Procesamiento de la información visual (del ojo al cerebro)
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